En 1988, se descubrió que el abejorro era el mejor polinizador de tomates, debido a su técnica única de polinización del zumbido.

Para llevar a cabo la polinización de la flor del tomate, es necesario hacerla vibrar para que así caiga el polen. Por ello, los abejorros son los polinizadores naturales ideales para este cultivo debido a su tamaño y potentes músculos del vuelo. En su visita a la flor, los abejorros se cuelgan de la misma, cogiéndola con sus mandíbulas y haciéndola vibrar, lo cual produce el zumbido característico que solemos escuchar en fincas de tomate. Este tipo de flor no contiene néctar, por lo que es necesario colocar colmenas provistas azúcar y agua.

Transcurridos unos días desde la polinización, aparecen unas marcas oscuras en la flor producidas por las mordeduras del polinizador durante dicho proceso (se puede apreciar en la imagen de la izquierda), lo cual es uno de los mejores indicadores para el agricultor de que las flores están siendo visitadas por el mismo y por lo tanto sus cultivos se están polinizando de manera adecuada.

El número óptimo de colmenas depende de la variedad de tomate sembrado: para tomates ensalada, se recomienda una colmena por cada 2.000 m2, mientras que para tomate Cherry, una colmena por cada 1.500 m2.